LUNA DE MIEL EN TAILANDIA - Excursión de elefante y Tiger Kingdom

Uno de los días más esperados de todo nuestro viaje. La excursión a la Reserva de elefantes y la visita al Tiger Kingdom.
Ojalá pudiera deciros que fue una de los mejores experiencias en Tailandia... pero mejor os cuento.
De la alegría a la pena por momentos.


Si vas a Tailandia, una de las cosas que puedes hacer, es visitar un centro de cuidado de elefantes, es una experiencia maravillosa y no en todos los viajes un elefante te va a dar un beso y un abrazo (como suena). Nosotros la contratamos desde Valencia por si acaso... pero en Chiang Mai las verás. El precio de la excursión fueron 32€ por persona.

El parque al que fuimos fue Maetaeng elephant Parkla excursión incluye: 
Transporte desde el hotel al parque
 Rafting por el rió Mae Taeng
Show de elefantes
Paseo en búfalo 
Recorrido en elefante
Comida
y a la vuelta puedes elegir si parar en el Tiger Kingdom o visitar la granja de Orquídeas. 

A una hora aproximadamente del centro de Chiang Mai, se encuentra el Maetaeng elephant Park, ya nos habían hablado del abuso de los animales y por eso nos metimos en su web cuando nos lo ofrecieron. Una maravilla, elefantes rescatados, clínica de recuperación, los cuidan, puedes bañarlos... una caña, enamorados quedamos.


Cuando llegamos nos encanto, una reserva en medio de la selva. Y nada más bajar, empezamos a ver los primeros elefantes sueltos y se nos acelero el corazón, era justo lo que imaginábamos.
Pero primero el rafting, corriendo a ponerle la carcasa de agua a la gopro... jajaja tonto de mí, imaginaba unas aguas bravas pegando contra la barca, mientras sujetaba con una mano el palo selfie y con la otra me agarraba para no caerme... Pero no!

Mejor lo llamaremos paseo en barca de bambú, la verdad es que fue muy divertido, nos dejaron llevarla un rato y es una pasada estar allí, en medio de la selva, dejándote llevar por el rió, mientras vas viendo los elefantes por el camino.


Una vez hecho el recorrido, nos llevaron a la zona del espectáculo, estuvimos media hora con los elefantes y los cuidadores, vendían caña de azúcar para darles de comer y cuando les dabas se ponían super contentos.


Es increíble como un animal tan grande puede ser tan entrañable. Estábamos super emocionados, entonces suena la musiquita y al show, van llamando uno a uno a todos, se presentan, salen los peques (una monada) y nos enseñan lo que saben hacer... ponerse de pie, bailar, chutar un balón... y pintar cuadros. 
SI SI, es increíble, ellos sólitos.


Con su nombre y todo, es una pasada. Además siempre con premios como los perros, se les notaba felices, les encantaban los aplausos y veías como se alegraban; hasta aquí todo una pasada.
Pero se acaba el show y nos vamos al paseo en búfalo...


No nos gustó nada esa cuerda por la nariz, hasta en la foto se nos nota la sonrisa forzada, además del camino de piedras y barro que tenían que hacer los animales... pero no había llegado lo peor. 
Llegamos a la zona de los elefantes... había unos cuantos encadenados apartados del resto y ya dijimos, joder con las cadenas... y otros en fila esperando para que te subieras. No era lo que esperábamos. Además el cuidador llevaba un palo con la punta de hierro (no lo utilizó en ningún momento), pero... ¿para qué entonces?
Y suma la sillas de hierro con nosotros, el cuidador del palo en la cabeza del elefante, el sol y las cuestas de la selva... De verdad que no veías a los elefantes felices, no tenían el aspecto de los que habíamos visto hace un momento, además tienen manchas por la cabeza... que nos dijo que eran normales. 


Con ese sabor agridulce hicimos la ruta, es una caña ir al ritmo del elefante, además que da cosa ir tan alto, es que ni se inmutaban, ya podía venir un rió, una cuesta o una piedra, son increíbles.


Cuando acabó la excursión nos fuimos a comer (un buffet libre muy bueno) y buscamos a las otras parejas de la barca (necesitábamos hablarlo), unos holandeses y uno franceses majísimos por cierto. Y opinaban lo mismo que nosotros... una pena la verdad. 

Pero bueno, aun así nos atrevimos a visitar el Tiger Kingdom, también habíamos leído que drogaban a los animales y les maltrataban desde pequeños para que fueran sumisos... 
¡QUE ALEGRÍA! para nada es así.

Para visitarlo tienes varios paquetes y según el que elijas tiene un precio u otro. Nosotros, y os aconsejo que lo hagáis, elegimos smallest - small - medium - big. 1450 bahts
Pero valieron la pena todos. 
Vas entrando a cada zona (10 minutos), acompañado de un cuidador que con  un palito de bambú del tamaño de una pajita te protege, creo que es porque si dicen allá voy no te salva ni un palo de baseball.

Smallest - Small  2 - 4 meses 
Los más pequeños, son gatitos, adorables, juguetones, preciosos...


Medium 11 - 15 meses 
Los adolescentes, estos ya dan más respeto, son igual de inquietos pero con una boca un poco más grande.
Se pasean por todas partes, te rodean y el cuidador va detrás de ti todo el rato.


BIG 16 - 36 meses 
Los más grandes, aunque mucho menos revoltosos, están tranquilos y se dejan tocar sin inmutarse.


Una experiencia increíble, nos encanto, son unos animales tan fuertes y salvajes que poder estar allí tocándolos es alucinante.

Espero que os haya servido de ayuda y si vais a Tailandia os aconsejo; que no vayáis a la reserva de elefantes que fuimos nosotros, hay sitios mucho más consecuentes con la ayuda a los elefantes y por otro lado no podéis perderos el Tiger Kingdom.

Un día increíble cargado de emociones.

           

2 comentarios:

  1. Muy buen artículo! Nosotros iremos en marzo. Me gustaría saber si el pack de los elefantes lo contrataste desde aquí (que veo que en su web vale 140$) o una vez en Tailandia. Gracias!

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  2. Disculpa la tardanza, nosotros lo contratamos desde aqui, pero alli hay michas agencias con muchas ofertas. Un saludo y disfruta del viaje!

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Diandra Ruiz

    Pienso que no hay que vivir rápido sino intenso y yo lo estoy intentando ;)
    Soy feliz, extrovertida y maniática. Me gusta el color amarillo, las palomitas y las bodas. Si pudiera le daría la vuelta al mundo, pero no voy sola. Siempre comparto todo con mi marido.


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